Al principio nada existía. Dos fuerzas flotan en el cielo. Warara y Kandawara vagan solitarias, una al Norte y otra al Sur, creando todos los seres y todas las cosas del mundo. Un día se cruzan y, felices, vuelan cada vez más alto hasta chocar una contra la otra. Una cae en la roca. La otra cae en el agua, y de ellas nace un nuevo ser que siente el frescor del agua, la fuerza del aire, la belleza de las plantas. Así surge el primer pueblo del mundo.